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Hasta hace unos años, lo más común era que las facturas sirvieran de soporte a las relaciones comerciales entre dos o más empresas. La contratación de servicios externos se realizaba en un nivel macro, en el que las personas naturales estaban supeditadas a la vinculación directa con una compañía. Si querías prestar un servicio concreto, antes debías ser empleado de la empresa.

Descubre como debes facturar si eres blogger

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Freelance

Con el auge de las nuevas tecnologías y la consecuente diversificación profesional, los métodos de vinculación comercial han variado. Los trabajadores autónomos han irrumpido con protagonismo en el terreno de la contratación, sin que ello implique un compromiso laboral directo con las empresas. Es lo que se conoce como un trabajador «freelance» o por cuenta propia.

Muchos bloggers (personas que se encargan de redactar contenidos propios de un blog o una página web) pertenecen a la categoría de «freelance». Conocen como pocos la filosofía y la misión de una compañía, pero formalmente no pertenecen a ella. De hecho, lo hacen con varias empresas a la vez, lo que genera ciertos retos relacionados con sus servicios y el cobro de los mismos.

¿Qué debe tener la factura de un blogger?

En esencia, la factura de un blogger o redactor de contenidos no presenta grandes diferencias con respecto a las facturas que emiten las empresas. Lo más importante es establecer una relación detallada de los servicios prestados en función de contenidos, fechas y precios. En este apartado ofrecemos los elementos básicos que debe tener una factura de dichas características para evitar eventuales confusiones:

– Número de factura:

La normativa es realizarla de manera cronológica. Esto permitirá tener un historial de los servicios prestados y localizar fácilmente facturas antiguas.

– Fecha:

Es uno de los datos más importantes de la factura, pues permite llevar una relación fidedigna de la relación entre el blogger y la empresa. Además, es una referencia clara de cara al cobro por los servicios.

– Datos del emisor y el receptor:

En este apartado se deben incluir el nombre, los apellidos, el domicilio y el NIF de la persona que presta el servicio y de la empresa que se beneficia de ellos. Es una tarea que requiere precisión, pues cualquier error en los datos puede retrasar el proceso de cobro. Por ello, es recomendable usar un modelo y hacer las modificaciones pertinentes en cada caso.

– Concepto e importe:

En este punto es donde la factura debe ser más detallada. Lo más recomendable es realizar una lista con el título de cada texto elaborado por el blogger, el sitio web donde se encuentra dicho contenido digital y su importe correspondiente. Dicha lista puede variar según los tiempos establecidos para el cobro, que pueden ser de 30, 60 ó hasta 90 días. La relación entre el blogger y la empresa debe definir esos términos.

– Impuestos y cotizaciones:

La factura también debe detallar el tipo de IVA aplicado, así como el IRPF que corresponda aplicar sobre el importe final del servicio prestado.

– Cantidad total a percibir:

Detallados los elementos del punto anterior, la factura debe precisar el monto total a cobrar por parte del blogger.

– Forma de pago:

Para finalizar, la factura debe incluir dos datos más: la fecha de vencimiento de la misma y la forma de pago por los servicios prestados. Generalmente, este último se realiza a través de una transferencia bancaria, por lo que también deben aparecer el número de la cuenta y la entidad bancaria.

EEF_Ana_CalzadaAna Calzada, periodista y especialista en comunicación para Pymes y Empresas. Es colaboradora de diversos blogs relacionados con este tema, como Blogoempresa y redactora en Eaeprogramas.es/Empresa-familiar, del que es la redactora principal. Además, ha colaborado como formadora con escuelas de negocios como ENyD (Escuela de Negocios y Dirección de Madrid) y como asesora de varias empresas de nuestro país.

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