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Asistimos atónitos a una vorágine de comunicación desconocida hasta ahora. El “Ola k tal?” es quizá la parodia más exacta del devenir de nuestro lenguaje: textos sincopados, desprecio absoluto por la ortografía, inmediatez y prisa por todas partes…

Palabras

© Scisetti Alfio – Fotolia.com

Hace poco más de cincuenta años, las cartas hacían su recorrido portando un caudal prodigioso de comunicación. Desde el obsoleto “Me alegraré de que al recibo de ésta se encuentren ustedes bien de salud” (no exento, por simple, de significado y corrección gramatical) hasta un variado mosaico de misivas cargadas de amor, de alborozo, de reproches, de dolor, de esperanza…

Con todo ello, el lenguaje se enriquecía pues para transmitir la compleja gama de sentimientos había que abrir el baúl (en este caso, el diccionario) y elegir la prenda (o palabra) más adecuada con la que vestir (o travestir) nuestras emociones.
Hoy, las largas y tendidas conversaciones se han transformado en mensajes breves a través del ordenador, el dispositivo móvil o la “tableta”. Y es que, más que nunca, el medio se ha erigido en la batuta que dirige y condiciona el mensaje. Un mensaje apresurado que no es capaz de expresar mucho más allá de lo urgente y utilitario, dejando a veces huérfano lo realmente importante.

Mención aparte merece la cantidad ingente de anglicismos que inundan nuestras calles, reconvirtiendo establecimientos de denominación tradicional en “coffe shop”, “Mario’s house”, “outlet”, “lounge”, “vintage”…). La publiciad impresa en diarios y revistas no le queda a la zaga, llegando al extremo de anunciar un producto sin ninguna palabra en castellano. Así aprendemos idiomas sin quererlo y emulando las cartillas que antaño enseñaban las primeras letras a los niños, sabemos que “shoe” es un zapato y “clock” un reloj cuando los vemos encajados en vertiginosas piernas o fornidos brazos.

Bienvenido lo nuevo, porque nos enriquece. Pero no perdamos el pulso del magnífico idioma que nos sostiene.

Mi blog “Salvar palabras” ha nacido para rescatar del olvido conceptos y matices que sólo se pueden expresar a través de la maravillosa riqueza de nuestra lengua. Escoge la palabra polvorienta, le quita las telarañas, observa sus significados, la pule, la da brillo y os la devuelve como nueva.

Aquí tienen ustedes estas maravillosas palabras…


Rosario Sanz VaqueroRosario Sanz Vaquero es escritora y periodista especializada en edición de textos. Se licenció en la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con una sólida y extensa experiencia profesional. Se ha formado también en el manejo de redes sociales (community manager), fotografía digital y diseño gráfico.

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